Infancias: Pensar el cuidado

Conferencia realizada en el marco del Seminario Binacional: infancia, educación y política; organizado por la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia. Conferencista María Ana Monzani.

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Tontas Ocurrencias

Miro jugar a un niño. Se demora en uno de esos juegos que a los mayores nos parecen tontos. La escena, de la que no puedo apartar la vista, desencadena en mí complejos pensamientos sobre la infancia y los juegos. Para el niño, en tanto, las cosas son más simples: él juega. Juega sin saber, no está interesado en saberlo, qué es la infancia y qué son los juegos. Recuerdo que yo también, a solas, en las interminables tardes de verano, jugaba ese juego. Recuerdo lo mucho que gozaba al hacerlo, pero no puedo recordar de qué clase era ese goce: ¿diversión?, ¿alegría?, ¿acaso felicidad? Para mí, que soy mayor, la experiencia de la infancia, la experiencia de mi infancia, está perdida: ya no sé qué es jugar como un niño, qué es mirar el mundo, mirarse uno mismo, con los ojos de un niño. Ya no lo sé, pero no lo supe nunca. La niñez y la reflexión se excluyen; la infancia ocurre fuera del saber y la compresión. El niño nunca sabe qué es niño, qué es ser niño. Cuando cree saberlo ya pasó, ya es tarde, ya es mayor. La infancia no ocurre nunca, nunca se es niño. O quizás, mejor, la infancia sólo ocurre para los mayores, que la miran desde fuera nostálgicos o resentidos, no para el niño que, sin saber (se), la vive.

Alberto Giordano (1988) Felisberto Hernández. Tontas ocurrencias. En Revista Paradoxa. Año 3. Número 3.

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